domingo, 27 de septiembre de 2020

Renacimiento

Hace cuatro años atrás estuve en una relación llena de violencia psicológica y sexual, evidencia de eso son los post anteriores de este blog.

Mi agresor fue un hombre con un aspecto socialmente aceptado en esta Latinoamérica racista: rubio, ojos verdes y facciones europeas; su actitud era aparentemente inofensiva, aunque una vez conociéndolo mejor, a ojos de una persona con más experiencia, era muy fácil reconocer su narcisismo y psicopatía.

Durante estos cuatro años me costó perdonarme "permitir" que me violentaran, hoy tengo mucha conciencia de que no tengo culpa de lo que sucedió, pues yo jamás quise que sucediera. Di todo lo que tenía para sostener el mundo que tenía en ese entonces, hasta el punto de quedarme sin autoestima, sin ganas de vivir.

Estuve planeando y deseando acabar con mi vida cuando esa relación terminó, pero mi fortaleza espiritual me obligó a levantarme y limpiar poco a poco toda la basura que había estado acumulando en mi interior. Me agradezco que el instinto me haya forzado a permanecer, o no podría estar escribiendo esto ahora.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario